Ocurre en Iguazú, donde colocaron muñecos colgando del cuello en las puertas de sus casas para intimidar a los delincuentes.

Como dentro de una película del Lejano Oeste, en Iguazú, diversos robos en el barrio Zona de Granjas empujaron a los vecinos a tomar medidas extremas y visibilizar sus casos de forma intimidatoria: la semana pasada los portales de sus casas amanecieron con muñecos colgando del cuello.

Es que, según explicaron, en la zona se registran al menos tres delitos menores por día, obligándolos a extremar las medidas para espantar a los ladrones, quienes por lo general invaden las cabañas y los complejos turísticos del lugar.

«Esperamos que con estas figuras colgadas del cogote entiendan que podemos actuar en nuestra defensa, para nosotros es emoción violenta», explicó a EL PROVINCIAL Oscar Dellamea, uno de los vecinos hartos de los robos, en plena cuarentena.

Por eso, cuenta, decidieron hacer un concurso de muñecos, como advertencia a los amigos de lo ajeno, y adelantó: «Quisiéramos que las autoridades entiendan que ante la cantidad de víctimas que hay estamos listos para defendernos». Con esa frase, el comerciante confirma algo que las autoridades misioneras temen hace tiempo: ante la impotencia, la concreción de justicia por mano propia se instaló en la agenda provincial, amenazando con el descontrol jurídico.

En Iguazú, el 90% de los vecinos invirtió en equipos de vigilancia. Las casas parecen fuertes repletos de cámaras y sensores de movimiento, iluminación especial y otros dispositivos. Además, ante la falta de feedback a sus reclamos, armaron un grupo de WhatsApp para avisarse entre ellos si ven a alguien merodeando la zona.

Uno de los principales temores es que con mucha frecuencia los ladrones usan armas blancas para intimidar. Es que, aunque las estadísticas nacionales juren que los delitos han bajado durante el aislamiento preventivo, en la ciudad de la tierra colorada y las cataratas los robos van en aumento.

El Provincial es una realización de Proa Al Futuro Radio, Marcelo Muchi y Ricardo Ferradas.

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