Hola amigos,  esta noche quiero hablarles sobre la MUJER DEMASIADO.

Ahí está ella. . . La mujer «demasiado».

La que ama demasiado, siente demasiado profundamente, pregunta demasiado a menudo, desea demasiado.

Allí está ocupando demasiado espacio, con su risa, con sus curvas, con su honestidad, con su sexualidad.

Su presencia es tan alta como un árbol, tan ancha como una montaña. Su energía ocupa todas las grietas de la habitación. Demasiado espacio es el que ella toma.

Allí está ella causando un alboroto con su persistente deseo, demasiado deseo.

Ella desea mucho, quiere todo: demasiada felicidad, demasiado tiempo a solas, demasiado placer.

Ella atravesará el azufre, el río turbio y el fuego del infierno para conseguirlo.

Arriesgará todo para sofocar los anhelos de su corazón y de su cuerpo. Esto la hace peligrosa.

Ella es peligrosa.

Y ahí va, esa mujer «demasiado», que hace que la gente piense demasiado, se sienta demasiado, se desmaye demasiado.

Ella con su prosa auténtica y una seguridad en sí misma en la forma en que se porta. Ella con su vientre que se ríe y su insaciable apetito y su inclinación hacia la pasión ardiente. Todos los ojos en ella.

Esa mujer «demasiado». . . demasiado ruidosa, demasiado vibrante, demasiado honesta, demasiado emocional, demasiado inteligente, demasiado intensa, demasiado difícil, demasiado sensible, demasiado salvaje, demasiado intimidante, demasiado exitosa, demasiado gorda, demasiado fuerte, demasiado política, demasiado alegre.

Ella debería calmarse un poco, bajar un poco su intensidad.

Alguien debería ponerla de regreso a un lugar más respetable.

La Mujer Demasiado quiere  mucho: mucha justicia, mucha sinceridad, mucho espacio amplio, mucha tranquilidad, mucha intimidad, mucha actualización, mucho respeto, mucho ser vista, mucho ser entendida.

La llamaron mujer de alto mantenimiento porque quiere lo que quiere e intimidante por el espacio que ocupa.

La llamaron egoísta porque es amorosa. La llamaron bruja porque sabe cómo curarse.

Y aun así. . . Se levanta.

Aún así, quiere y siente y pregunta y arriesga y ocupa espacio.

Debe hacerlo.

Amigos, ahora vamos a hacer una breve pausa y en unos minutos seguimos con más de las Mujeres Demasiado.

Las Mujeres Demasiado han estado enfrentándose al exterminio durante siglos.

Les tenemos mucho miedo. Nos aterroriza su gran presencia, la forma en que la Mujer Demasiado impone respeto y ejerce la verdad de sus sentimientos. Hemos estado tratando de sofocar a la Mujer Demasiado por miles de año, en nuestras hermanas, en nuestras esposas, en nuestras hijas. Incluso ahora, incluso hoy, avergonzamos a la Mujer Demasiado por su grandeza, por su deseo, por su naturaleza apasionada.

Y aún así. . . ella prospera.

En mi propio mundo y ante mis propios ojos, estoy presenciando la recuperación y el ascenso de la Mujer Demasiado.

Esa Mujer Demasiado también es conocida por algunos como Mujer Salvaje o Divina Femenina. En cualquier caso, ella es yo, ella eres tú, y le encanta  finalmente tener la oportunidad de salir por un poco de aire.

Si alguna vez te han llamado «demasiado» o «demasiado emocional», o «malhumorada» o «engreída», es probable que seas una Mujer Demasiado.

Y si lo eres. . . Te imploro que aceptes todo lo que eres, toda tu profundidad, toda tu inmensidad; para no retenerte, y nunca abandonarte a ti misma, a tu grandeza, a tu resplandor.

Olvida todo lo que has escuchado, tu Mujer Demasiado es un regalo;  es un regalo que puede sanar, incitar, liberar y llegar directamente al corazón de las personas.

No tengas miedo de este regalo, y no permitas que nadie te aleje de él.

Tu exceso es magia, es medicina. Puede cambiar el mundo.

Así que por favor, Mujer Demasiado: pregunta. Busca. Desea. Expándete. Muévete. Siente. Sé.

Haz tus olas, aviva tus llamas, da escalofríos

Da el primer paso de regreso a la Mujer Demasiado de tu corazón. Hacelo ahora, hacelo hoy.

– Ev’yan Whitney

Amigas de la radio, seguramente te identificaste con algún demasiado, con varios o con todos. En nuestra cultura se usa la palabra INTENSA para referirse a mujeres como la que describe la autora. Sí, el SOS DEMASIADO INTENSA me viene acompañando desde que tengo uso de razón…y no ha sido fácil lidiar con lo que creía era una “falla” de fábrica…

Hoy me siento empoderada y agradecida a esta mujer salvaje que me habita, a esta mujer demasiado intensa, que soy. Mi deseo es que quienes nos identificamos con estos demasiados….nos unamos energética y amorosamente para seguir cambiando al mundo, ya que lo que se necesita para dejar un mundo mejor del que encontramos, es más amor y menos miedo.

El amor jamás podrá ser calificado como DEMASIADO.

Los abrazo intensamente…..chau amigos.

VIVIENDO DESDE EL AMOR Y LA COMPASION CON LOURDES RODRIGUEZ POR EL PROVINCIAL RADIO

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