A los 10 años un incendio le provocó quemaduras en el 65% del cuerpo por lo que pasó 6 meses internada en el Hospital. Atravesó varias cirugías y todavía hoy recibe cuidados interdisciplinarios que ayudan a su recuperación. En la Semana de la Prevención de las Quemaduras, una historia de resiliencia y superación.
Milagros Almaraz (18) estuvo un mes en terapia de quemados luego de que un incendio doméstico le provocara quemaduras en el 65% de su cuerpo, tenía 10 años, era 2014. En el Hospital le realizaron 6 cirugías y un 80% de injertos de piel. Desde entonces, un equipo multidisciplinario se ocupa de los controles y actualmente coordina su transferencia a un hospital de adultos. Le cuesta hacerse la idea: “El Garrahan es mi segundo hogar”, dice.
“Todo el personal me acompañó en el proceso de recuperación. Me consultaban y me escuchaban. También tuve mucho apoyo psicológico, desde el juego y una conversación como de amistad, abordamos temas difíciles. Me ayudó a superar el accidente, mis miedos, y después a volver a la vida cotidiana”, cuenta hoy, que volvió al Hospital a realizar un trabajo práctico para la carrera de Producción y Dirección Audiovisual y de Radio que estudia.
Y si bien nunca perdió la esperanza de mejorar, era consciente de sus limitaciones en cada momento del proceso de recuperación: “Cada avance, por más pequeño que fuera, para mí era un montón, y la terapia me ayudó a darme cuenta de eso. Pero también hay que poner voluntad, es mitad y mitad”, aclara.
Por ejemplo, cuando no podía caminar, bailaba sentada. Y muestra un viejo video en la sala de cuidados intermedios, donde se la ve muy divertida en su cama bailando una coreografía con dos enfermeras.
De chica le gustaba bailar y también imaginar una puesta en escena, y encontró la pasión en sus estudios de comunicación. Hoy cursa el segundo cuatrimestre de la carrera y cuando tuvo que retratar su segundo hogar pensó en el Garrahan. “Porque me sentí cuidada, protegida y escuchada”, dice.
Las quemaduras son la quinta causa más común de lesiones no fatales durante la infancia. En Argentina todos los días un niño o niña sufre quemaduras moderadas o graves. Los más expuestos a estas lesiones traumáticas son los menores de 2 años, y el 75% de esas quemaduras se deben a líquidos calientes, como bebidas, agua del grifo o vapor, y que son una causa frecuente de internación.
La Unidad de Quemados Garrahan recibe alrededor de 50 pacientes por año con heridas graves, la mayoría por fuego más síndrome inhalatorio. “Los niños y niñas con quemaduras graves necesitan para su curación y rehabilitación un equipo multidisciplinario transversal”, informó Mabel Villasboas, coordinadora UCI Quemados, y agregó: “Aquí en nuestro Hospital contamos con todas las herramientas necesarias para un renacer, para que puedan reinsertarse en la sociedad con sus pares y fundamentalmente aceptarse con su nueva imagen corporal”.
Milagros destaca la paciencia que tuvo el personal de salud mientras se recuperaba: “Yo creía que no veían mi dolor cuando me pedían que me pare, o que haga cosas sola, entonces les gritaba, pero solo trataban de ayudarme, era por mi bien y hoy lo re agradezco. Cuesta, pero también hay que querer superar eso, y un día deja de doler. Hoy abrazo a esa nena de 10 años que hizo todo lo posible para recuperarse y aceptarse”.
Milagros está haciendo su tránsito al hospital de adultos, pero asegura: “El Garrahan siempre va a ser parte de mi vida”.
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