Desde EL PROVINCIAL MOTORES enviamos un cálido abrazo a la familia de Carlos Alberto Pairetti y los acompañamos en este difícil momento.
Carlos Alberto Pairetti nació en Plaza Clucellas, Departamento Castellanos, cerquita de Rafaela en la Provincia de Santa Fe, el día 17 de octubre de 1935; Fue campeón de Turismo Carretera en el año 1968, tripulando el prototipo Steven Chevrolet 250, conocido popularmente como «Trueno Naranja«. Su campeonato lo terminó de poner en la galería de la fama del automovilismo nacional, ya que dicho triunfo se dio en una temporada donde comenzaba el dominio de la marca IKA y su modelo Coupé Torino.
Desarrolló también su actividad a nivel nacional, corriendo en Sport Prototipo y Fórmula 1 Mecánica Argentina, y a nivel Internacional, donde participó de las 300 millas de Indy y en el Campeonato de Fórmula 3 Europea.
En paralelo a su actividad deportiva, Pairetti desarrolló una corta actividad actoral, participando en las películas “Siempre te amaré”, “Piloto de pruebas” y “Turismo Carretera”, en esta última interpretándose a sí mismo.




Carlos Pairetti inició su carrera deportiva en el automovilismo nacional, cuando debutó en el Turismo Carretera el 25 de marzo de 1962. Su debut se produjo en la carrera denominada Vuelta de Pergamino, haciéndolo a bordo de la coupé Chevrolet que perteneciera a Néstor Marincovich, tío de su amigo Carlos, también piloto de carreras. En esta prueba de debut, Pairetti logró asombrar a todos, cuando con su andar comenzó a merodear los primeros puestos de la carrera. Con esto, el novato piloto demostraba que estaba para más. Fue entonces que no extrañó que al año de su debut, le llegara su primer triunfo en la “Vuelta de Mar del Plata” en 1963. Precisamente, este año y luego de otro triunfo, lograría alzarse con su primer Gran Premio, obtenido en el recorrido que unía Mercedes con su Arrecifes adoptiva. Con este coupé, Pairetti obtuvo 9 triunfos entre 1963 y 1966.
En 1965, en la Vuelta de Villa Carlos Paz de Turismo Carretera, Carlos Alberto Pairetti usó el Volvo 122 SB, y consiguió anotar un triunfo con la marca sueca, el primero y único, integrándola al cuadro de honor junto a Ford, Chevrolet, Dodge y Torino.
El Volvo 122 SB marcó una de las inflexiones en la historia de TC y que al mando de Pairetti consiguió una victoria en la popular categoría, en el intrincado recorrido conocido como el «camino de las 100 curvas» que bordea el lago San Roque y que daba inicio ese año a la «Semana de la Velocidad», que reunía pruebas de TC y TM, organizada por Alcides Raies.
Ante el retraso en el armado de su Chevrolet, Pairetti apeló a esta unidad que había disputado el Gran Premio Argentino de Turismo 1962 con Rodolfo De Álzaga, y que el concesionario Armando Cattáneo se lo ofreció para presentarse en la Vuelta de Villa Carlos Paz, aunque había un inconveniente…




«Traje desde Suecia un motor nuevo, pero hace meses que está en la aduana de Ezeiza y no lo puedo sacar «, le confesó Cattáneo a Pairetti, y luego de ponerse de acuerdo en la parte económica el arrecifeño afrontó el trámite, fue hasta el aeropuerto y pudo gestionar que liberen el impulsor.
«Estuve a las 8 de la mañana del viernes (4 de enero), y a las nueve ¡ya tenía el motor conmigo! «, recordaba «Il Matto» y comenzó a partir de entonces un rápido acondicionamiento y preparación para correr el fin de semana. «Mandamos el motor a Rosario, en donde guardaban el Volvo que estaba pintado y preparado, le colocamos el motor y yo le puse las publicidades. Lo armaron y llevaron hasta Carlos Paz para hacerle al menos 500 kilómetros «, evocaba.
La competencia se corrió el 6 de enero de ese año, y allí estaba en la línea de salida el Volvo, con el Nº2 en sus laterales y un acompañante que Pairetti citó sobre último momento. «Como el ‘Laucha’ Ríos debutaba en la carrera siguiente, necesitaba alguien que conociera bien la montaña… y en Rosario me encontré, por casualidad, con un amigo mío de Villa Carlos Paz que había sido taximetrista y ¡conocía hasta las piedras del camino!», manifestaba.




Ese amigo era Oscar Barandella, quien sabía los «secretos» de cada sector del circuito de 22 kilómetros, y con el cual Pairetti alcanzó su sexta victoria en TC, y haciéndolo con una marca que no es tradicional a la historia del TC, y que comparte desde entonces el sitio con Ford, Chevrolet, Dodge y Torino.
A los 10 días y en el mismo circuito, volvería a tripular su Chevrolet repitiendo la victoria.
En 1967, y con el advenimiento de los evolucionados prototipos del TC, Carlos Pairetti permutaría su vieja Coupé, por uno de los varios prototipos que engalanaron las largadas de esa época. Fue el comienzo del Barracuda Chevrolet que, a juzgar por lo dicho por Pairetti, fue el mejor coche que había manejado. Se trataba de un prototipo basado en el chasis de una vieja coupé Chrysler, con una carrocería diseñada por Alain Baudena, y motorizado con un impulsor Chevrolet de 230 pulgadas cúbicas. Sin embargo, el avance de IKA con el Torino o las Liebres, se volvió tan abrumador, que Pairetti se las ingenió como pudo para hacerle frente a sus adversarios y obtener 3 triunfos entre 1967 y 1968.
Precisamente, 1968 sería el gran año de Pairetti, ya que se coronaría por primera y única vez, Campeón Argentino de Turismo Carretera. Luego de haber obtenido un triunfo en el año con el Barracuda, Pairetti observó que nada podía hacer ante el poderío de las huestes de IKA. Con el campeonato como objetivo principal, Pairetti se contactó con el preparador Horacio Steven para comenzar la creación de un prototipo capaz de derrumbar las aspiraciones del «equipo nacional». Fue así que el 23 de junio de 1968, vio la luz el prototipo que más tarde fuera bautizado como El Trueno Naranja. Con esta poderosa arma, Pairetti se alzaría con 4 triunfos que le fueron suficientes para proclamarse Campeón Argentino de Turismo Carretera, y logrando su objetivo de desbancar a los Torino. En este año también, decide incursionar en la Fórmula 1 Mecánica Argentina donde obtiene el triunfo en las 500 millas de Rafaela.




En 1969, Pairetti cambia su unidad, cuando decide adquirir un chasis de Liebre MkIII, al cual motorizara con un impulsor Chevrolet. Esta nueva creación de Pairetti fue bautizada como «La Nova Naranja» y fue un arma pensada por Pairetti para revalidar su «1» ante la recuperación de los Torino. Con este modelo, Pairetti obtuvo solamente 2 victorias, no pudiendo repetir el éxito anterior.
En 1970 y luego de 17 años representando a Chevrolet, Pairetti decide cambiar de marca, pasándose al bando de Ford. Esta decisión fue reprobada por los fanáticos de ambas marcas, ya que de un lado los de Chevrolet no aceptaban que su estandarte se pase al bando rival, mientras que los de Ford lo miraban con desconfianza por su pasado en Chevrolet. Debutó con la marca en la Fórmula B, instaurada para los Sport Prototipo, cambiándole el motor a su Nova Naranja por un Ford 221. Al año siguiente, es contratado por el equipo oficial Ford que competía en la llamada Fórmula A, para coches de producción. A pesar de haberle dado a Ford una victoria que se le negaba de hace bastante tiempo, Pairetti se retiró de la marca, debido a un conflicto con José Miguel Herceg, su preparador. El motivo: Pairetti tenía por costumbre acelerar su coche hasta no más poder y no aflojar el pie del pedal, provocando que el motor termine muy castigado a causa de este trato que le propinaba. Esto a Herceg no le hacía mucha gracia, y menos si se trataba de uno de los coches que contaban con su motorización.
Este alejamiento, le permitió a Pairetti ir a mostrarse en el exterior, donde hizo gala de su manejo, en la Fórmula 3 Europea y en las 300 Millas de Indy, siendo el primer argentino en correr en dicha especialidad. Su paso por Europa fue muy auspicioso, llevándose los italianos una gran impresión por su modo de manejar. Precisamente, por tan extrema forma de conducir fue que recibió su apodo más conocido: «Il Matto» (El Loco). Después, intentó sin éxito clasificar en las 500 millas de Indianápolis, pero dejó una buena imagen, asegurándose un buen auto para las 300 Millas que se corrieron en 1971 en Rafaela.
Volvió al país en 1977 para volver a correr en el Turismo Carretera. Este año, alternó su participación con una coupé Dodge GTX y con un Dodge 1500. Con este último auto, obtuvo una nueva victoria el 26 de marzo de 1978. Finalmente, se retiró el 14 de agosto de 1978 a bordo de su coupé Dodge GTX. Después, tuvo un breve paso por el periodismo radial, como integrante del equipo Carburando.




Fue parte del impulso hacia el seguimiento en vivo las competencias por televisión con el desarrollo de la categoría llamada Club Argentino de Pilotos con los Datsun 280 y que se extendió al resto de las categorías desde 1982.
Fue ícono de un cambio de época en donde la presencia del llamado Marketing ganó terreno y con su aporte fue faro, también fuera de las pistas, para quienes lo siguieron.
El ex piloto de Turismo Carretera Carlos Pairetti murió en el comienzo del día 26 de septiembre de 2022, luego de atravesar complejos problemas de salud devenidos de deficiencias respiratorias, renales y cardiológicas, en el Hospital Santa Francisca Romana de Arrecifes, donde permanecía internado.
Inicialmente “Ill Matto” tuvo una neumonía bilateral con la que ingresó hace poco más de un mes al Hospital Municipal de Arrecifes, y luego fue trasladado a un nosocomio de Pergamino.
Tiempo atrás, superó un ACV y tuvo infecciones pulmonares, pero su salud fue mejorando y hasta se animó a asistir al autódromo Oscar y Juan Gálvez para ver el debut de su nieto Santino, hijo de “Tim”, en la categoría ALMA, con un Fiat Uno de la Clase 2.




Pairetti formó parte de una gran “Cuna de campeones” o “Los 4 Ases de Arrecifes”, que diseñó la localidad dentro del automovilismo argentino y mundial, con representantes de la talla de Angel Lo Valvo, Vicente Formisano, José Froilán González, Luis Rubén Di Palma, sus hijos José Luis, Patricio y Marcos, Néstor y Carlos Marincovich, Néstor Jesús García Veiga, Rubén Bulla, Julio Cesar Catalán Magni, Gastón Aguirre, Nicolás Trosset, Norberto Fontana y Agustín Canapino, entre otros.
En Plaza Clucellas, la calle del ingreso principal y un tramo de 123 km de la Ruta Provincial 13 entre La Rosas-Clucellas llevan el nombre de Carlos Alberto Pairetti.

Carlos Alberto “Il Matto”, “El loco”, “Paire” Pairetti, está en la galería de la Historia del Automovilismo Argentino.





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